Sobre el futuro del periodismo se ha dicho de todo. Se ha compuesto un musical, se han escrito sesudas reflexiones, se han elaborado decálogos, se ha debatido en congresos… En fin, que ya se cuentan por cientos las propuestas, más o menos afortunadas, para refundar un modelo anticuado cuya inviabilidad las cifras (tanto de rentabilidad como de audiencias), enfrascadas en una dinámica de caída libre, se han encargado de demostrar. Sin la necesaria renovación, el futuro de los medios pinta muy negro, o en escala de grises, según la peculiar visión de cada analista. Pero, está claro, en esto sí que se ponen de acuerdo, que el futuro pasa por el cambio, por la transformación radical de lo que conocemos hasta ahora: una verdadera revolución.

En lo que a mí respecta (mi visión es buena, sobrevivo sin gafas, pero no es profética) son dos los principales frentes en los que debe darse dicha revolución: el aspecto y los contenidos.

  1. El aspecto:

    Los aires de cambio llevan ya largo tiempo acariciando a los medios en lo que respecta a la apariencia externa. La prensa escrita ha visto nacer un nuevo look (el ‘viewspaper’) que bebe hasta la saciedad de los manantiales de la Red. El nuevo mantra es la navegación, la doble lectura. Sabemos que el lector nacido al calor de las tecnologías no profundiza en las páginas, las escanea. ¿Por qué negarnos a aceptarlo en lugar de darle lo que pide? Eso es lo que tratan de hacer los viewspaper, a través de más y mejores despieces, fotografías impactantes, identificación de las secciones y subsecciones por colores y, sobre todo, infografía. Pero no es suficiente. Todavía se parece demasiado al pasado como para triunfar en el presente.
    Varias son las alternativas si el papel quiere sobrevivir en el nuevo ecosistema mediático. El problema es que en su mayoría parecen sacadas de la ciencia ficción. Por ejemplo:

    • E-Ink: ¿y si las fotos del diario en papel se cambiaran por galerías y vídeos? ¿y si un sencillo y diminuto chip nos ofreciese la contextualización y la actualización que el diario tradicional no puede? De momento, la tecnología necesaria para hacerlo está en pañales, pero ya se han hecho interesantes experimentos aplicados al ámbito de la publicidad. Más que recursos, lo que falta es voluntad. De hecho, ya contamos con un gadget capaz de andar los primeros pasos: su nombre es Kindle. ¿Tendremos algún día entre las manos un periódico como el que imagina Microsoft?
    • Vodpod videos no longer available.
    • Printernet: el diario ‘a la carta’ no es una posibilidad ceñida a la pantalla de un ordenador. Imagina que fuera posible seleccionar vía Internet, antes de salir de tu casa, los contenidos del periódico que vas a adquirir en el kiosco (o en la reprografía, vete tú a saber) de enfrente. ¿No sería esto un aliciente capaz de tumbar la sensación de estar leyendo las noticias de ayer? Lo sé, la inversión en tecnología y maquinaria sería carísima y se seguirían matando los mismos árboles. Pero una idea es una idea y, a falta de un consenso claro, lo más sensato es escucharlas todas.
  2. Los contenidos:

    Es frecuente oir, cuando se discute del futuro de la prensa, afirmaciones como estas:

    • El papel tiene que convertirse en un espacio para el interpretación y el análisis, para la profundización, para los reportajes. Si ya lo decía Álex Grijelmo en 2005… La Red ya ofrece la actualidad inmediata, ¿por qué intentar competir con ella precisamente dónde es más poderosa?
    • La gente ya no quiere leer el diario entre semana. El futuro de la prensa es desaparecer. Sólo se salvarán los dominicales (precisamente porque tienden a lo expuesto en el punto anterior). ¿Están seguros? Tengan en cuenta que la inversión publicitaria en la Red ya supera la del periódico de los domingos
    • Los lectores se han malacostumbrado. Piensan que la información es un bien gratuito, sin valor, pura commodity. Lo que tenemos que ofrecérles es precisamente eso. Sólo se salvará la prensa gratuita.

Sin ir más lejos, podemos encontrar este punto de vista en el video presentación del nuevo diario digital de Mario Tascón, Lainformación.com, cuya filosofía pasa por dejar atrás la prensa de papel. Quemando periódicos si es necesario. Si es que no se están quemando ellos solitos

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El caso es que ninguno de estos argumentos me parece revolucionario. A mi juicio, sólo son parches para aguantar el tirón, para alargar la agonía unos cuantos años. Nada sustancial. No pongo en duda que se deban (o no) aplicar estas medidas. Lo que pongo en duda es su éxito si no se acompañan de la revolución tecnología a la que me he referido en el punto anterior. El problema no es el contenido (a menudo tenemos exactamente el mismo en la prensa digital), sino los formatos (la gente se ha acostumbrado al video y los sonidos. ¡Y les gusta!) y las posibilidades de personalización. Por eso no me parece tan descabellada la idea de avanzar hacia un periódico tecnológicamente avanzado (como el que anticipa la tinta electrónica) y diseñado “a la carta” (como el que ofrece Printernet). Ahora sólo hay que buscar la manera de hacerlo rentable. Pero eso no me corresponde a mí. Ya he dicho que esto no es un blog de finanzas.

Así que, una vez expuestas las que a mi juicio son las bases del cambio, sólo me queda desearles suerte a los encargados de afrontarlo. La van a necesitar.

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Ponencia "Después del iPhone"En los pasillos del X Congreso de Periodismo Digital de Huesca, la compañera periodista, bloguera, tuitera y miembro de Sin Futuro, Mari Trini Giner, descubría para Ágora News los puntos de vista del Director de Internet y Servicios Interactivos del grupo COPE, Francisco Portela, acerca del presente y futuro del medio radiofónico tras la llegada de internet. Lo hace después de su intervención en la ponencia “Después del iPhone” (que de antemano habían anunciado a bombo y platillo), en la que explicó las novedades de la web de la cadena:

http://files.ivoox.com/ffmpeg/ffmpegScripts/processed/0/2/0/intervencion-francisco-portela-cope-es52020.mp3″

Vean, si les parece, el video y después lo comentamos:

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Como me gusta ser meticuloso, vamos a analizarlo desde el principio:

La radio es la radio, con independencia del soporte a través del cual salga. Empezó saliendo la radio de galena, luego funcionó durante mucho tiempo la onda corta y lo que tenemos actualmente es la onda media, la frecuencia modulada y, desde hace muy poquito tiempo, se ha incorporado también la radio por streaming. Y el producto también va evolucionando con independencia de cuál sea el soporte.

Una afirmación con la que podría estar perfectamente de acuerdo si no tuviera truco, es decir, si no escondiera bajo estos aires de evolución y democratización (increíble lo mucho que se ha popularizado este término en la web 2.0, a pesar de que en muchos sentidos fomenta el mismo oligopolio de siempre) de la industria radiofónica. ¿Querés saber qué carta guardan bajo la manga? Sigamos escuchando al señor Portela:

¿La radio peligra por Internet? No. Simplemente Internet lo que hace es que se pueda emitir la radio con mucha mejor calidad y haciendo el mismo soporte que estamos haciendo ya en onda media, que cada vez tiende a menos, y sobre todo en FM. Pero la radio en Internet va a contribuir a que el producto radio siga, y siga durante mucho tiempo.

Perpetuación, esa es la clave. Seguir haciendo de por vida el mismo producto de siempre, pero ataviado con atuendos distitos según dicte la moda. Qué pena que nadie se atreva a decirle al emperador que en realidad anda desnudo. De poco sirve aceptar – que no encabezar – una revolución en soportes y formatos si no se da el mismo tratamiento al contenido, es decir, si no se renuevan los programas – y en algunos casos los locutores – para dar paso a una nueva concepción del medio radiofónico. El paso de las ondas a los bits no puede ser sólo una mudanza, tiene que ser también una vuelta de tuerca en la manera de entender y producir la radio. De lo contrario, acabaremos por descubrir que, siguiendo con la metáfora de la vestimenta (tan de moda en la prensa por el caso Camps), que aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Y sería una verdadera lástima.

Portela para Agora NewsVamos a seguir escuchando, a ver si encontramos, con la ayuda – o sin ella – de Portela, cuáles deberían ser los primeros pasos de la auténtica revolución de la radio:

“Los podcast o la radio a la carta es una oferta que existe ahora que no existía antes. Tú antes te perdías un programa de radio y decías ‘qué pena’. Ahora te pierdes un programa de radio y dices ‘voy a la web, o voy a cualquier dispositivo móvil que tenga, porque voy a poder recuperar esos contenidos’. Además, también es una forma para que nuestros propios contenidos, los contenidos que hacemos en la radio, no se pierdan, no queden etéreos. Muchas veces, muchos redactores se quejan y dicen ‘joder, es que he estado toda una mañana trabajando para diez minutos que dura mi informativo local’. Pues de esta manera perdura mucho más, la cobertura es mayor, la disponibilidad de ese producto es mayor. ¿Cuándo? Cuando el usuario quiera recuperarlo.”

De nuevo una retórica resplandeciente que esconde unas intenciones infinitamente menos brillantes. ¿Qué es lo importante? ¿Tratar de capturar con los mismos contenidos de siempre a una audiencia cada vez menos propensa a sintonizar la radio u ofrecer a los oyentes una alternativa moderna con la que pueda sentirse identificada? Lo ideal Ipod Nano Podcastsería lo segundo, la cruda realidad es lo primero. Escuece, duele, inflinge una inmensa herida en lo más profundo del orgullo de los mangantes de la radio ver cómo sus retransmisiones, cada vez más rápidamente, se pierden en el instante en el que fueron emitidas. Es comprensible. Lo que no es tan fácil de justificar es la respuesta que se da a esta dinámica imparable.

¿Por qué en lugar de aprovechar las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para perpetuar un producto anticuado no se procede de una vez a una profunda renovación? ¿Miedo? ¿Pereza ¿Ego? En cualquier caso, nada que ver con un interés real por el usuario, como lo quieren disfrazar. Que el editorial mañanero de Losantos se encuentre disponible en la Red no es un podcast ni por asomo. Como mucho se trata de una grabación enlatada, de un producto radiofónico “en conserva”, listo para ser consumido – y, por lo tanto, rescatado del olvido – en cualquier momento y lugar. Pero de podcast ni hablar, señor Portela, son géneros completamente diferentes.

PodcastEl podcast es una producción elaborada por y para internet, con las peculiaridades y distinciones que ello conlleva respecto a la emisión en onda media. Entre otras muchas cosas, la participación del oyente es radicalmente distinta. Si en un programa de radio convencional se ofrece – o debería ofrecerse, que esa es otra – la posibilidad de que la audiencia entre en antena en riguroso directo, en un podcast las posibilidades se amplían considerablemente. Los seguidores deben disponer de vías alternativas de expresión que la grabación de la tertulia de La Mañana que cuelga la COPE en su portal no hace posibles. ¿De qué le sirve al usuario comentar si su locutor favorito ni siquiera va a saberlo y en la siguiente edición del programa no se va a hacer Ponencia "Después del iPhone"referencia alguna a sus palabras? El auténtico podcasting debe dar cabida a la réplica, al debate ciudadano, al contraste de pareceres. Se trata de bajar del púlpito desde el que hasta ahora se impartía doctrina para discutir cara a cara con el resto, porque en eso consiste la democratización derivada del uso de internet.

¿Preocupan estas cuestiones a la COPE? Me temo que no. De las declaraciones de Portela se deriva que el interés está centrado, como ya he dicho, en perpetuarse a costa de las nuevas tecnologías:

Nos ocupamos de tratar de poner en valor todos los contenidos que ya estamos haciendo en nuestros productos de radio – o nuestros productos de tele en Popular TV – en nuestros portales web de Internet. Esos portales web y todos los dispositivos móviles con conexión a internet o a 3G – como son las aplicaciones de Iphone que también hemos creado – permiten que no sólo podamos conectar con la emisora de radio local, como nos permitiría la onda media y la FM. Es decir, que si yo estoy en Huesca sólo me podré conectar con COPE Huesca y, con un poquito de suerte, a lo mejor con COPE Zaragoza, pero no más. Sin embargo yo, con mi Iphone o con cualquier conexión de Internet, puedo estar en Huesca y estar escuchando COPE Jerez, Toledo, Lugo o Barcelona.

Una vez más la misión es detener la hemorragia de oyentes, salir del coma en que internet ha sumido los modelos de radio más anticuados. Nada que ver con renovarse, se trata de pura cosmética. La COPE, como muchas otras cadenas, se ha sometido a un necesario lifting para seguir resultando atractiva. Pero eso no resulta suficiente para los amantes exigentes, los que sabemos que la belleza de la radio está en el interior. Y el alma del medio, los contenidos que ofrece, no ha cambiado un ápice, ni parece dispuesta a intentarlo. Como la sociedad se aleja cada vez más rápido, la industria radiofónica se ve obligada a perseguirla, a correr detrás de ella. Es una cuestión de supervivencia, no una auténtica visión de futuro.

Toni Garrido, Asuntos PropiosNo obstante, como radioactivo de pro, me niego a sostener una visión catastrofista. Las redacciones – y la blogosfera – están comenzando a dar cabida a gente joven, y no necesariamente me refiero a la edad: la juventud se lleva en la sangre, no en el DNI. Profesionales como Toni Garrido que han sabido dar a sus programas la vuelta de tuerca necesaria para conquistar sin artificios al oyente del S.XXI. El éxito de Asuntos Propios no es fruto de la casualidad. Es el producto de una filosofía de trabajo honesta, moderna e innovadora, que apuesta por el futuro sin dejarse llevar por la nostalgia y el recuerdo de las glorias pasadas. Permitidme, no obstante, que el merecido homenaje a sus esfuerzos lo posponga para otro post. Creo que merecen un espacio exclusivo para analizar las que, en mi modesta opinión, son las claves de la triunfadora propuesta de las tardes de Radio Nacional de España.

Por el momento, baste con manifestar que el suyo es el modelo de radio que más se acerca a lo que debería ser el medio en tiempos de internet. Disculpadme, no puedo evitar concluir gritando a viva voz: ¡Larga vida a Asuntos Propios! ¡Viva la radio del futuro que se emite en el presente!

Sixth SenseNuestra vida está muy cerca de cambiar, en todos los aspectos, gracias a un pequeño producto – todavía un sueño, en fases muy tempranas de su desarrollo, pero de sueños también se vive – que ha sido desarrollado por un estudiante del Fluid Interfaces Lab del MIT, Pronav Mistry y presentado en sociedad por Pattie Maes. La pregunta es, ¿te desharías te tus viejos y anticuados cinco sentidos por un paquete tecnológicamente perfecto de seis sentidos (Sixth Sense es el nombre del gadget) que facilitarán e informatizaran tu vida diaria? ¿Estarías dispuesto a cambiarlo todo, desde tu forma de leer el periódico hasta tu manera de hacer la compra, por un aparatito con apariencia de haber salido de los sueños más futuristas de un osado director de Hollywood? Y, lo que es todavía más importante, ¿llevarías ese armatoste colgado de tu cuello, a riesgo de desarrollar joroba o una desviación de tu columna vertebral, si gracias a él puedes reducir tu esfuerzo al mínimo e incluso catalogar a las personas que te rodean?

Quién sabe. Hasta hace relativamente poco nadie hubiera dicho que llevaría Internet, la cámara de fotos y la videoconsola en el bolsillo. Tal vez dentro de un tiempo nuestros dedos se conviertan en auténticos ratones de un ordenador gigante – que será cada vez menos gigante, según pasen los años – que monitorizará desde la pechera todas nuestras actividades diarias. ¿Y si lo consiguieran integrar en tu chaqueta, o en tu camiseta? ¿Y si lo fabricaran en un modelo absolutamente plano? Y si…

La tecnología avanza y nosotros no hacemos más que correr detrás de ella, perdiendo facultades – o ganándolas, según el punto de vista –  en favor de las máquinas. La última pregunta y ya no os aburro más: ¿acabaremos cargándonos la civilización y siendo un atajo de descerebrados obesos, atados a una silla voladora e incapaces de desarrollar por nosotros mismos las habilidades más básicas, como los humanos de Wall-E?

Ya me callo. Presten atención a este video, que es mucho más interesante que lo que yo tenga que decir:

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César VidalAyer, día 11 de marzo, dos de los locutores estrella de la COPE, Federico Jiménez Losantos y César Vidal, presentaban en un acto presidido por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, un nuevo libro conjunto. Como no podía ser de otro modo, Libertad Digital afirma que “no cabía ni un alfiler” (de hecho, “el aforo se ha quedado pequeño y han sido muchos los que no han podido sentarse”, aseguran) en el Centro hispano-ecuatoriano II de Madrid, donde ha tenido lugar la presentación del libro que, como la sección del programa radiofónico La Mañana de la que proviene, pretende ser una “Breve historia de España para inmigrantes, nuevos españoles y víctimas de la Logse”.

Pero como este blog habla de radioactividad y no sobre literatura (a pesar de ser otra de mis grandes pasiones), quien quiera conocer los detalles de la nueva obra que escuche este audio del programa La Linterna, que dirige y presenta Vidal. O este otro en el que su compañera Cristina Fernández Schlichting entrevista a Astérix y Obélix (como se conoce a Federico y César en ciertos ambientes de la Red y las ondas) en el programa La tarde con Cristina:

http://cope.ondemand.flumotion.com/cope/ondemand/transcod/audio/progarchivo_1235667448158347430.mp3″

Lo que si nos interesa mucho más es la breve entrevista que Losantos concedió a PRNoticias al final del evento, en la que capeó con mucha tranquilidad, escurriendo deliberadamente el bulto, el interrogatorio del reportero acerca de su futuro profesional:

El siguiente extracto recoge la transcripción de lo más relevante que declaró Losantos desde el punto de vista de su futuro en las ondas:

PREGUNTA: ¿Cuál es tu futuro en la COPE más inmediato?

No tengo ni la más remota idea. César y yo terminamos ahora en junio, si nos renuevan bien y sino también.

P: Pero me imagino que las conversaciones para alguna renovación irán con un tiempo más largo, ¿no? No irán de un día para otro.

Federico Jiménez LosantosLa verdad, a mí me gustaría dejar esto hecho, en un sentido o en otro, antes de vacaciones, porque sino nos vamos a mayo. Y en mayo ya es una cosa invivible, con todas las quinielas, los aspirantes, las intrigas y tal. Parece mentira un asunto tan difícil la de novios que tiene.

P: ¿Y qué sensaciones tienes tú, así a bote pronto? Aunque sé que no sabes nada…

No, no, es que no lo sé. Si te dijerá que lo sé posaría por que sé mucho, pero sería incierto. Nunca sabes, ¡eh!. O sea, la COPE está muy bien, pero yo tanto si sigo como si no sigo… En la COPE hemos pasado unos años excelentes, hemos aguantado carros y carretas y yo estoy muy satisfecho de lo que hemos hecho hasta ahora. ¿Qué seguimos? Bien. ¿Qué no seguimos? Pues también.

P: Si no sigue, ¿dónde se puede ir a trabajar Federico Jiménez Losantos?

Pues eso ya lo veríamos. Eso si que no te lo puedo decir porque, claro, como no tenemos despejada la primera incógnita no podemos pasar a la segunda.

Es decir, que lo único que Losantos puede decir acerca de su futuro en las ondas es que, como Sócrates, sólo sabe que no sabe nada. Así que de momento no tenemos otra cosa que rumores. Como los que alentaba el diario digital Hispanidad el pasado 3 de marzo, acerca de la posible sucesión del locutor turolense. Según esta fuente, el director de La Mañana estaría exigiendo a la COPE un contrato de dos años (de 2009 a 2011), y de no llegar a un acuerdo antes de Semana Santa abandonará la cadena para incorporarse a Punto Radio, desde donde podría hacerles la competencia en la franja horaria matinal, ahora que la jubilación de Luis del Olmo parece inminente.

Caricatura de LosantosPero precisamente el leonés es el mayor obstáculo para que el rocambolesco fichaje de Losantos se produzca, pues de varias emisoras locales de su propiedad depende que la cadena de Vocento pueda emitir en comunidades autónomas como Cataluña (donde lo hace a través de Onda Rambla). Y Del Olmo ha declarado que no venderá sus emisoras a los Luca de Tena si han de servir de altavoz al “talibán de sacristía”. Así que más le vale a Federico que el apoyo de su gran amigo Pedro J. Ramírez, desde las páginas de El Mundo y las ondas de Radio Marca, sea suficiente para asegurar el relanzamiento de su carrera cuando finalice su contrato con la radio de los obispos.

Por su parte, de nuevo según Hispanidad, la Conferencia Episcopal ya está buscando un posible reemplazo para su hasta ahora locutor estrella. El nombre que suena con mayor fuerza es el de Ignacio Villa, actual director de informativos de la COPE, aunque también se ha especulado con Antonio Jiménez (de Intereconomía) y José Javier Esparza, conductor del programa nocturno La estrella polar.

Después de habernos adentrado en los siempre pantanosos terrenos de la ucronía con el ya desfasado “Epic 2015” y de haber tanteado el presente y los retos futuro de la mano de “De Gutenberg a Gates”, creo que no podíamos dejar pasar la oportunidad de mostrar cómo imagina la mayor empresa tecnológica del mundo que serán nuestras vidas en 2019. ¿Tendrá Microsoft más fortuna que sus predecesores a la hora de vaticinar los cambios que se avecinan?

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Vía: Emol TV

Son los mejores tiempos. Son los peores tiempos. En el año 2015, la gente tiene acceso a una cantidad y profundidad de información inimaginable anteriormente. Todo el mundo contribuye de alguna forma. Todo el mundo participa para crear un medio de comunicación vivo y dinámico. Sin embargo, la prensa, tal como se conoce, ha dejado de existir. La fortuna del llamado ‘cuarto poder’ ha decaído. Las organizaciones periodísticas del siglo XX son algo del pasado, un vestigio de un ayer no muy lejano.

EPIC, o cómo matar al periodismo antes de tiempo

La apocalíptica y desafortunada visión del panorama mediático de la próxima década que encabeza este post ha sido extraida de la introducción de EPIC 2015, un documental de ficción desarrollado en flash por Robin Sloanlos estadounidenses Robin Sloan y Matt Tompson, del reputado centro de estudios de la comunicación The Poynter Institute (Florida, EE.UU.). El propio título ya nos da la clave del argumento: EPIC son las siglas de Evolving Personalized Information Construct (Construcción de Información Personalizada en Evolución), algo así como un sistema de participación ciudadana destinado a filtrar, ordenar y distribuir las noticias salvando el creciente caos informativo en el que nos ha sumido Internet. Hasta aquí, parece que no se aleja mucho de algunas aplicaciones que ya conocemos… Pero el espectáculo no ha hecho más que comenzar.

En sus casi nueve minutos de duración, esta ucronía nos lleva desde el panorama actual hasta Mark Thompsonun hipotético 2015 en el que el monopolio de la comunicación habrá sido arrebatado a las grandes multinacionales por los usuarios de las redes sociales. En el camino, toda una sucesión de improbables acontecimientos e hitos tecnológicos van configurando el marco necesario para que el nuevo sistema se sustente sin depender de los intereses de los multimillonarios magnates. De hecho, parece que las del todopoderoso Google son las únicas cadenas de las que nuestros congéneres del “pseudofuturo” serán incapaces de despojarse. No sé por qué me temo que en esta cuestión el futuro no se aleja mucho del presente y, quién sabe, tal vez la realidad supere incluso a la ficción.


Después de un repaso por los orígenes y la evolución reciente de Internet, la narración nos lleva hasta un 2008 difícil de conciliar con el que hemos vivido, en el que se materializa la alianza que competirá con las ambiciones de Microsoft: Google y Amazon unen sus fuerzas y forman Googlezon. En defensa de sus Googlezoncreadores, hay que decir que el documental fue creado en enero de 2005, y su versión original, llamada EPIC 2014 (el vídeo está colgado en Youtube), en noviembre de 2004. Evidentemente, por aquel entonces era imposibe imaginar lo que iba a suceder en el octavo año de nuestro siglo, pero me temo que ese mismo desconocimiento y el consecuente gazapo histórico haya sido cometido en las previsiones para el año 2015…

Más adelante, en 2010, se produce una “guerra de noticias” entre Googlezon y Microsoft, en la que poco tienen ya que decir los medios tradicionales, cuya decadencia para entonces es un hecho consumado. No obstante, en 2011, “el adormecido cuarto poder de la prensa se despierta para ofrecer su primera y última resistencia”. The New York Times Company denuncia a Googlezon por violación de las leyes de Propiedad Intelectual (en el documental se refiere a la legislación norteamericana, pero en España también tenemos una), en un caso que llega finalmente a los tribunales. Como era de esperar, la Corte Suprema falla a favor de Googlezon, condenando al agonizante periodismo profesional a pasar sus últimos días en su particular corredor de la muerte.

EpicFinalmente, el domingo 9 de marzo de 2014 es la fecha que ha de marcar en libros y museos la ejecución final de nuestra profesión. Incluso es probable que lo hiciera también en los programas de las facultades de comunicación, de no ser porque, presumiblemente, a estas les está reservado un destino equivalente al de la materia que imparten… El caso es que en dicha jornada histórica Googlezon se decidirá por fin a desvelar su arma secreta, EPIC, una aplicación capaz de generar “un paquete personalizado de contenidos para cada usuario sobre la base de sus gustos, sus hábitos de consumo, sus intereses, su situación demográfica y su red social”. Como consecuencia directa, “en 2014 el New York Times deja de publicar en el web” y “el Times se convierte en un boletín impreso en casa para la élite y la gente de edad”.

¡Es que nadie va a pensar en nosotros!

Quien controla el presente, controla el futuro

(George Orwell)

Tanto pesimismo me desborda. Incluso a un nativo digital, apasionado del ciberperiodismo y las redes sociales como un servidor, encontrarse con predicciones de este tipo (y es que a EPIC se le suman otras como Prometeus, que apunta aún más lejos, al año 2050) le hacen replantearse la salud de la profesión que ama: el periodismo. No me interpreten mal, no es que esté de acuerdo con los fatídicos augurios del documental, sino que, al contrario, me embarga una produnda decepción al pensar que el presente de los medios tenga entre sus estudiosos y analistas a personas capaces de argumentar de esta manera, eliminando por completo de la ecuación el factor más importante: sus sucesores, aquellos llamados a ser el futuro de los medios, los comunicadores del mañana.

Todo aquel que por un momento se haya sentido identificado con estos apocalípticos augurios, debería acometer el saludable ejercicio periodístico de darse un paseo por cualquier facultad de comunicación y entrevistar a algunos de sus estudiantes. Tengan por seguro que, entre el amplísimo abanico de opiniones que recavará, pocas o ninguna suscribirán el doloroso final del oficio que anuncia EPIC. Permítanme que les pida, por lo tanto, un voto de confianza. Los medios, inundados de una nueva generación de comunicadores, sabrán reinventarse, y el modelo de negocio actual – aún con una fuerte dependencia de los ingresos publicitarios – se verá sustituido por nuevas formas de abordar la información, de elaborar noticias y de distribuirlas.

Lejos de conducir a una prematura extinción o a la sustitución de los diarios por una oleada de contenidos generados por aficionados (“todo el mundo”, EPIC dixit), la crisis que hoy día azota a los medios será la chispa que encienda el motor de un cambio, que se ha de producir tras un intenso debate en el seno de la profesión. Un cambio de ciclo, un cambio de paradigma, un cambio de esquemas productivos… Pero nunca, ni en el peor de los escenarios imaginables, el fin del periodismo.

¡Qué no paren las rotativas! ¡Larga vida al oficio de informar!