El "dream team" de la COPEHubo un tiempo, allá por las postrimerías del siglo XX, en que los micrófonos de la COPE eran domeñados por un “dream team” de comunicadores que, supervivientes del “antenicidio” y con escasa suerte en las mediciones de audiencia – el EGM siempre se les atragantaba -,  lograron derrocar al gobierno corrupto de Felipe González y aupar al poder al traidor Aznar, empleando las técnicas de la descalificación y el insulto largo tiempo cultivadas bajo la tutela de dos históricos de la radio española. El primero de aquellos ilustres locutores era Antonio Herrero, marbellí de pro y agitador innato, que aprovechaba su púlpito en las primeras horas del alba para arremeter contra todo y contra todos, siempre y cuando fueran afectos al PRISOE (así lo habían bautizado) o desafectados al emergente líder del bigote. Hasta que un triste día, Herrero se reunió en la eternidad con su adorado mar Mediterráneo, dejando la vida en un accidente de submarinismo, y el segundo de los baluartes de la COPE se quedó sólo… Pero bien acompañado, si se me permite la aporía. Aquel hombre, puede que ya lo sepan, se llamaba (y lo sigue haciendo) José María García.

Tras la muerte de Herrero, al frente de los programas estrella de la COPE se situaron, junto con Supergarcía, dos de los alumnos aventajados de Herrero: Federico Jiménez Losantos, entonces director de La Linterna, y Luis Herrero, que se hizo cargo de los desayunos radioactivos de la cadena en La Mañana. Aquel era un grupo compacto, se podría decir que de amigos (si más tarde no se hubieran dado puntapiés unos a otros tan alegremente), cuya convivencia en antena se alargó hasta el año 2000 cuando, muy a pesar de sus dos colegas, García abandonó la radio de los obispos para fichar por Onda Cero.

¿Por qué les cuento esto? Pues verán, resulta que después de una larga temporada fuera de los micrófonos, debida a una grave enfermedad de la que afortunadamente se encuentra ya recuperado, José María García ha anunciado su retorno al periodismo activo – que en su caso casi podríamos denominar activismo – esta vez desde las ondas de Radio Marca, la cadena que ha destapado el escándalo de Ramón Calderón.

El fichaje de “Butanito“, que podría parecer casual (casi accidental si atendemos a las peculiares circunstancias en que se ha producido la oferta y la aceptación del madrileño), invita a rememorar aquellos años de oro de la COPE en los que reinaba la armonía, aunque no acompañara el número de oyentes excepto en el caso de Supergarcía.

¿Qué impide ahora que, en el seno de la radio de Pedro J. Ramírez (uno de los más fieles colaboradores del “dream team” copero), se reedite aquella alianza gloriosa? La respuesta, en realidad, es nada. Nada lo impide. Luis Herrero coquetea con la idea de volver al periodismo, ahora que las hordas marianistas han liquidado su molesta y aznarista candidatura a las elecciones europeas. Y es de sobra  conocido que los obispos ya no quieren a Losantos en La Mañana y que ni él ni su escudero Vidal van a aceptar el apaño de compartir la dirección de La Linterna. La pelota está en el tejado de Pedro Jota. Y él, de momento, se empeña en que no quiere hacer de Radio Marca otra cadena generalista. ¿Cambiará de idea cuando sus viejos compañeros le recuerden el feliz recuerdo del “dream team”?