Hablando de radio


Rosa García CaroComo ya anunciamos en este blog, la directora del programa Cinco lunas, Rosa García Caro, de la que ya hemos hablado en otras ocasiones, ha recibido el pasado sábado 9 de mayo el Micrófono de Oro en la gala de entrega de premios celebrada en Ponferrada (León). Con motivo de este merecido galardón, la locutora ha concedido una breve entrevista en exclusiva para los diarios de Vocento, que por su interés reproducimos a continuación:

Un año más, Ponferrada (León) acoge la entrega de los Micrófonos de Oro, premios que entrega la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión. Este año, Punto Radio tiene una notoria presencia en el palmarés con la presencia de Rosa García Caro y Javier Nart. La periodista donostiarra, que presenta el programa «Cinco Lunas», recibe el premio con ilusión.

El Micrófono de Oro reconoce la trayectoria profesional y la creatividad de los profesionales de televisión y radio, la categoría en la que usted ha sido premiada. ¿Qué supone esta distinción para usted?

Es más que un sueño, por muchas razones. Recuerdo a una niña de catorce años que quería dedicar su vida a la radio, lo que me parecía un imposible. Si entonces me hubieran dicho que hoy iba a recoger este premio hubiera pensado que se trataba de ciencia-ficción.

Lleva dos años al frente de «Cinco Lunas», el programa de madrugada de Punto Radio.¿Qué diferencia a su programa del resto?

Creo que hay muchos factores que nos hacen distintos, hay una complicidad, una familiaridad con el oyente que no es usual, no contamos con colaboradores convencionales,.. lo nuestro es un poco surrealista, en realidad.

Explíquese, por favor.

Me parece surrealista recibir regalos extraños de los oyentes , por no hablar de las «quedadas» entre nuestros oyentes de toda España.

«El juego del Euromillón», «Jimanji Kanana», «Ruffus y Navarro»… ¿echa de menos trabajar en televisión?

Hace tres años decidí centrarme en la radio, hoy en día es más seguro y agradecido. Es mejor intentar hacer una cosa bien y lograrlo, que no picar de todas y no encontrar tu lugar.

Rosa García CaroEn su paso por Informativos Telecinco le tocó cubrir la guerra en Yugoslavia. Ha cambiado la información por el entretenimiento.

Las oportunidades no siempre las eliges tú, y yo siempre he procurado aprovechar todo lo que he tenido delante, haciéndolo lo mejor posible. La cobertura de aquel conflicto fue una experiencia tan fuerte que le puedo asegurar que no volvería a cubrir una guerra. Creo que ninguna crónica merece arriesgar una vida por ella. Me gusta más el entretenimiento, aunque hay compañeros que consideran este género «de segunda» en el mundo del periodismo. Son los puristas de esta profesión… peor para ellos, a veces, no sólo informan, sino que también aburren.

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Entrevista publicada originalmente por Sara Campelo el sábado 9 de mayo en todos los diarios de Vocento. Puede leerse, por ejemplo, en ABC.

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Siente una “gran alegría y satisfacción” por el reconocimiento a la “calidad” de La estación azul, el programa que dirige y presenta en Radio 1, con la concesión del premio de la Fundación Aula de las Metáforas en su primera edición. Desde esta “ventana” radiofónica a la poesía, Ignacio Elguero celebra el galardón recibido la semana pasada pero reivindica más espacio para esta disciplina en los medios de comunicación.

¿A qué sabe este premio?

Cuando te premian y no te has presentado, da mucha satisfacción porque supone que alguien recibe lo que haces.

¿Por qué cree que se lo han concedido al programa?

Hay una alta calidad de la poesía española y nosotros no nos hacemos eco de las peleas de grupos y los problemas, sino que nos mantenemos al margen. No hacemos concesiones a la mediocridad. Hemos tenido en consideración a la poesía española, que es de alta calidad, pero no tiene por dónde asomarse.

¿No tiene espacio en los medios de comunicación?

Está prácticamente desaparecida y su lugar es bastante pequeño. Aunque hay personas que hacen esfuerzos por llevar la poesía a los medios de comunicación en los que trabajan, no son programas totales. Se mira más la rentabilidad, pero en RNE tiene un espacio. La radio pública prima, y debe seguir así, lo cultural por encima de otros valores, como los comerciales, a los que lleva la audiencia.

¿A los oyentes les interesa la poesía?

La poesía es minoritaria pero si se sabe dar, la gente disfruta como cuando escucha una buena canción. Cuando alguien escucha leer poesía en la radio, se queda pendiente porque engancha, se produce un proceso de identificación entre el oyente y el autor, sólo posible en la radio.

Pero, ¿es para entendidos?

No, porque la poesía no necesita códigos. El único código es el sentimiento. La poesía le llega a todo el mundo, pero a veces nos da pereza enfrentarnos a las reflexiones que eso conlleva. Hay un poema para cada momento, porque la poesía es un bálsamo para el alma. Cuando llevo el programa a institutos, los chavales, en un principio, reciben la poesía un poco de uñas y luego la experiencia les resulta fascinante e inolvidable.

Es difícil escuchar un programa de poesía a las tres de la madrugada…

No me preocupa tanto la hora porque la noche se presta mucho a la poesía. Hay gente que se lo baja al día siguiente de la web y el hecho de que exista en RNE ya es un logro. No me quejo. Hay que ser realista y saber que todo tiene su hora, el lugar en el que tiene que ir según la demanda. En este caso, la demanda de todo lo que lleva un proceso de reflexión cuesta. Es más fácil la literatura, la cultura y el consumo de evasión, que tienen los mejores lugares porque se dirige a un público mayoritario, pero empobrecen, mientras que la poesía enriquece.

¿Qué disciplinas se ofrecen más en la radio?

Todas. La poesía siempre ha sido la hermana pobre de las disciplinas artísticas, pero por otro lado, es la que aúna de una forma mayor el concepto de lo sublime, de la categoría más amplia.

De los que ha entrevistado, ¿quién le ha marcado más?

Hemos realizado muchas entrevistas. Quizá sea muy valiosa la de Juan Gelman, cuando vino a recoger el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, antes de que le dieran el Cervantes, cuando ya sabía el paradero de su nieta. También la última que le hice a Mario Benedetti, que ahora está muy enfermo. Los dos me han marcado porque están por el compromiso social, con los desfavorecidos y por las injusticias.

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Entrevista publicada originalmente por Marta Hualde el martes 5 de mayo en Público.