Ponencia "Después del iPhone"En los pasillos del X Congreso de Periodismo Digital de Huesca, la compañera periodista, bloguera, tuitera y miembro de Sin Futuro, Mari Trini Giner, descubría para Ágora News los puntos de vista del Director de Internet y Servicios Interactivos del grupo COPE, Francisco Portela, acerca del presente y futuro del medio radiofónico tras la llegada de internet. Lo hace después de su intervención en la ponencia “Después del iPhone” (que de antemano habían anunciado a bombo y platillo), en la que explicó las novedades de la web de la cadena:

http://files.ivoox.com/ffmpeg/ffmpegScripts/processed/0/2/0/intervencion-francisco-portela-cope-es52020.mp3″

Vean, si les parece, el video y después lo comentamos:

Vodpod videos no longer available.

Como me gusta ser meticuloso, vamos a analizarlo desde el principio:

La radio es la radio, con independencia del soporte a través del cual salga. Empezó saliendo la radio de galena, luego funcionó durante mucho tiempo la onda corta y lo que tenemos actualmente es la onda media, la frecuencia modulada y, desde hace muy poquito tiempo, se ha incorporado también la radio por streaming. Y el producto también va evolucionando con independencia de cuál sea el soporte.

Una afirmación con la que podría estar perfectamente de acuerdo si no tuviera truco, es decir, si no escondiera bajo estos aires de evolución y democratización (increíble lo mucho que se ha popularizado este término en la web 2.0, a pesar de que en muchos sentidos fomenta el mismo oligopolio de siempre) de la industria radiofónica. ¿Querés saber qué carta guardan bajo la manga? Sigamos escuchando al señor Portela:

¿La radio peligra por Internet? No. Simplemente Internet lo que hace es que se pueda emitir la radio con mucha mejor calidad y haciendo el mismo soporte que estamos haciendo ya en onda media, que cada vez tiende a menos, y sobre todo en FM. Pero la radio en Internet va a contribuir a que el producto radio siga, y siga durante mucho tiempo.

Perpetuación, esa es la clave. Seguir haciendo de por vida el mismo producto de siempre, pero ataviado con atuendos distitos según dicte la moda. Qué pena que nadie se atreva a decirle al emperador que en realidad anda desnudo. De poco sirve aceptar – que no encabezar – una revolución en soportes y formatos si no se da el mismo tratamiento al contenido, es decir, si no se renuevan los programas – y en algunos casos los locutores – para dar paso a una nueva concepción del medio radiofónico. El paso de las ondas a los bits no puede ser sólo una mudanza, tiene que ser también una vuelta de tuerca en la manera de entender y producir la radio. De lo contrario, acabaremos por descubrir que, siguiendo con la metáfora de la vestimenta (tan de moda en la prensa por el caso Camps), que aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Y sería una verdadera lástima.

Portela para Agora NewsVamos a seguir escuchando, a ver si encontramos, con la ayuda – o sin ella – de Portela, cuáles deberían ser los primeros pasos de la auténtica revolución de la radio:

“Los podcast o la radio a la carta es una oferta que existe ahora que no existía antes. Tú antes te perdías un programa de radio y decías ‘qué pena’. Ahora te pierdes un programa de radio y dices ‘voy a la web, o voy a cualquier dispositivo móvil que tenga, porque voy a poder recuperar esos contenidos’. Además, también es una forma para que nuestros propios contenidos, los contenidos que hacemos en la radio, no se pierdan, no queden etéreos. Muchas veces, muchos redactores se quejan y dicen ‘joder, es que he estado toda una mañana trabajando para diez minutos que dura mi informativo local’. Pues de esta manera perdura mucho más, la cobertura es mayor, la disponibilidad de ese producto es mayor. ¿Cuándo? Cuando el usuario quiera recuperarlo.”

De nuevo una retórica resplandeciente que esconde unas intenciones infinitamente menos brillantes. ¿Qué es lo importante? ¿Tratar de capturar con los mismos contenidos de siempre a una audiencia cada vez menos propensa a sintonizar la radio u ofrecer a los oyentes una alternativa moderna con la que pueda sentirse identificada? Lo ideal Ipod Nano Podcastsería lo segundo, la cruda realidad es lo primero. Escuece, duele, inflinge una inmensa herida en lo más profundo del orgullo de los mangantes de la radio ver cómo sus retransmisiones, cada vez más rápidamente, se pierden en el instante en el que fueron emitidas. Es comprensible. Lo que no es tan fácil de justificar es la respuesta que se da a esta dinámica imparable.

¿Por qué en lugar de aprovechar las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para perpetuar un producto anticuado no se procede de una vez a una profunda renovación? ¿Miedo? ¿Pereza ¿Ego? En cualquier caso, nada que ver con un interés real por el usuario, como lo quieren disfrazar. Que el editorial mañanero de Losantos se encuentre disponible en la Red no es un podcast ni por asomo. Como mucho se trata de una grabación enlatada, de un producto radiofónico “en conserva”, listo para ser consumido – y, por lo tanto, rescatado del olvido – en cualquier momento y lugar. Pero de podcast ni hablar, señor Portela, son géneros completamente diferentes.

PodcastEl podcast es una producción elaborada por y para internet, con las peculiaridades y distinciones que ello conlleva respecto a la emisión en onda media. Entre otras muchas cosas, la participación del oyente es radicalmente distinta. Si en un programa de radio convencional se ofrece – o debería ofrecerse, que esa es otra – la posibilidad de que la audiencia entre en antena en riguroso directo, en un podcast las posibilidades se amplían considerablemente. Los seguidores deben disponer de vías alternativas de expresión que la grabación de la tertulia de La Mañana que cuelga la COPE en su portal no hace posibles. ¿De qué le sirve al usuario comentar si su locutor favorito ni siquiera va a saberlo y en la siguiente edición del programa no se va a hacer Ponencia "Después del iPhone"referencia alguna a sus palabras? El auténtico podcasting debe dar cabida a la réplica, al debate ciudadano, al contraste de pareceres. Se trata de bajar del púlpito desde el que hasta ahora se impartía doctrina para discutir cara a cara con el resto, porque en eso consiste la democratización derivada del uso de internet.

¿Preocupan estas cuestiones a la COPE? Me temo que no. De las declaraciones de Portela se deriva que el interés está centrado, como ya he dicho, en perpetuarse a costa de las nuevas tecnologías:

Nos ocupamos de tratar de poner en valor todos los contenidos que ya estamos haciendo en nuestros productos de radio – o nuestros productos de tele en Popular TV – en nuestros portales web de Internet. Esos portales web y todos los dispositivos móviles con conexión a internet o a 3G – como son las aplicaciones de Iphone que también hemos creado – permiten que no sólo podamos conectar con la emisora de radio local, como nos permitiría la onda media y la FM. Es decir, que si yo estoy en Huesca sólo me podré conectar con COPE Huesca y, con un poquito de suerte, a lo mejor con COPE Zaragoza, pero no más. Sin embargo yo, con mi Iphone o con cualquier conexión de Internet, puedo estar en Huesca y estar escuchando COPE Jerez, Toledo, Lugo o Barcelona.

Una vez más la misión es detener la hemorragia de oyentes, salir del coma en que internet ha sumido los modelos de radio más anticuados. Nada que ver con renovarse, se trata de pura cosmética. La COPE, como muchas otras cadenas, se ha sometido a un necesario lifting para seguir resultando atractiva. Pero eso no resulta suficiente para los amantes exigentes, los que sabemos que la belleza de la radio está en el interior. Y el alma del medio, los contenidos que ofrece, no ha cambiado un ápice, ni parece dispuesta a intentarlo. Como la sociedad se aleja cada vez más rápido, la industria radiofónica se ve obligada a perseguirla, a correr detrás de ella. Es una cuestión de supervivencia, no una auténtica visión de futuro.

Toni Garrido, Asuntos PropiosNo obstante, como radioactivo de pro, me niego a sostener una visión catastrofista. Las redacciones – y la blogosfera – están comenzando a dar cabida a gente joven, y no necesariamente me refiero a la edad: la juventud se lleva en la sangre, no en el DNI. Profesionales como Toni Garrido que han sabido dar a sus programas la vuelta de tuerca necesaria para conquistar sin artificios al oyente del S.XXI. El éxito de Asuntos Propios no es fruto de la casualidad. Es el producto de una filosofía de trabajo honesta, moderna e innovadora, que apuesta por el futuro sin dejarse llevar por la nostalgia y el recuerdo de las glorias pasadas. Permitidme, no obstante, que el merecido homenaje a sus esfuerzos lo posponga para otro post. Creo que merecen un espacio exclusivo para analizar las que, en mi modesta opinión, son las claves de la triunfadora propuesta de las tardes de Radio Nacional de España.

Por el momento, baste con manifestar que el suyo es el modelo de radio que más se acerca a lo que debería ser el medio en tiempos de internet. Disculpadme, no puedo evitar concluir gritando a viva voz: ¡Larga vida a Asuntos Propios! ¡Viva la radio del futuro que se emite en el presente!

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